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prima:Sabías que… la primera celebración de Semana Santa en Puerto Rico habría sido en Caparra a principios del siglo XVI

Pese a que existen discrepancias sobre el tema, la evidencia histórica apunta a que se realizó en el primer asentamiento de la Corona española en la isla

28 de marzo de 2024 - 11:10 PM

Nota del editor
Este artículo es parte de la sección "Sabías que...", cuyo fin es recordar y comprender los eventos históricos que, de una manera u otra, tuvieron un impacto en nuestro país como lo conocemos al presente.

El arraigo de la fe católica en Puerto Rico es más que notable por la solemnidad y devoción con que los habitantes de la isla han observado, a través de los siglos importantes, costumbres del catolicismo como el Adviento –las cuatro semanas que preceden a la Navidad– y la Pascua, que celebra la resurrección de Jesucristo después de haber sido crucificado.

Hoy, la celebración de la Semana Santa, también conocida como la Semana Mayor, es el vivo recuento de la relación que Puerto Rico ha tenido con su principal fe durante 500 años y representa una línea directa con las costumbres religiosas que nos conectan con los comienzos de la evangelización en la isla tras la Conquista, en el siglo XVI.

Establecer con claridad cuándo y dónde fue la primera celebración de esta importante festividad católica no es una tarea fácil, debido a la poca evidencia histórica que se ha recopilado, hasta el momento, que no ha sido suficiente para establecer una fecha y un lugar.

Sin embargo, la profesora e historiadora oficial del pueblo de Aguadilla, Haydée E. Reichard de Cancio, explicó a El Nuevo Día que la evidencia histórica apunta a que, con mucha probabilidad, se realizó en el primer asentamiento español en la isla, Caparra, en la primavera de 1510.

Nadie sabe con certeza cuándo fue esa primera celebración de Semana Santa”, aseguró la historiadora y experta en el tema del catolicismo en Puerto Rico. “Hay dos versiones, aunque no hay evidencia clara de dónde fue, pero en mi opinión, tuvo que haber sido en Caparra”.

Museo y Parque historico Ruinas de Caparra. En el lugar se encuentra los cimientos  de la Casa de Juan Ponce de Leon, ubicada en Villa Caparra.
Museo y Parque historico Ruinas de Caparra. En el lugar se encuentra los cimientos de la Casa de Juan Ponce de Leon, ubicada en Villa Caparra. (WANDA LIZ VEGA)

La historiadora argumentó que, si el médico e historiador Cayetano Coll y Toste, afirmó en sus investigaciones que Juan Ponce de León desembarcó por la bahía de Guánica el 12 de agosto de 1508, y el asentamiento de Caparra se estableció en o luego de la primavera de 1509, es muy posible que la primera celebración oficial de la Iglesia católica de Semana Santa en la isla haya sido en la primavera de 1510.

Discrepancia entre historiadores

Reichard de Cancio explicó que existe una discrepancia de opinión entre los historiadores sobre cuál fue la primera ermita establecida en la isla, lugar donde posiblemente se llevó a cabo esa primera celebración. Algunos expertos señalan que fue la llamada “Casa de Piedra”, en Aguadilla, que fue construida sobre los cimientos de piedra de un edificio aún más antiguo que se cree fue el hogar de Ponce de León luego de llegar a la isla por Guánica. Mientras, otros señalan al primer asentamiento establecido por los españoles en Caparra como el lugar donde se estableció la primera ermita donde se celebró el oficio de Semana Santa por primera vez en tierras de Borikén.

La historiadora recordó, además, que la presencia de un sacerdote es crucial para el oficio de los rituales de Pascua y Adviento.

“Es un poco problemático saber quién fue ese primer sacerdote que ofició las celebraciones, aunque se apunta a un sacerdote solamente identificado como el padre De Arévalo, pero no hay suficiente evidencia histórica que lo sostenga. En ese momento eran bien escasos los sacerdotes en la isla”, indicó.

Otro dato que apunta a Caparra como el lugar donde se realizó la primera celebración de Semana Santa en la isla es la presencia de la orden franciscana en ese primer asentamiento establecido al sur de lo que hoy se conoce como la bahía de San Juan, en los albores de la colonización española.

En mi opinión, la primera celebración de la Semana Mayor fue en Caparra y así lo reconoce el padre Antonio Cuesta Mendoza (1873-1949) en uno de sus libros, porque ya los monjes franciscanos estaban en ese primer asentamiento en Caparra”, dijo la profesora.

En medio de las murallas de más de 300 años, la Ermita de Espinar, en el barrio Espinar de Aguada, sirve de templo a los feligreses que asisten a misa.
En medio de las murallas de más de 300 años, la Ermita de Espinar, en el barrio Espinar de Aguada, sirve de templo a los feligreses que asisten a misa. (Xavier García)

La misión de esta orden era evangelizar a los nativos taínos y establecer la fe católica como el pilar espiritual de la isla. Por ende, la profesora argumentó que es muy probable que esa primera Pascua luego del asentamiento de los colonizadores fuera celebrada con particular solemnidad.

Asimismo, la llegada a la isla por autorización del rey Carlos I de España de varios ornamentos sagrados de la fe católica para oficializar rituales religiosos en el asentamiento de Caparra, a su juicio, es otra evidencia de que fue este el lugar de la primera celebración de la Semana Mayor.

“Mandaron los ornamentos para los sacerdotes. Esa es otra evidencia de que sí había un sacerdote oficiando la celebración en Caparra. La única manera de que esos ornamentos llegaran hasta la isla era por petición de la propia Iglesia a través de un alto oficial de la Corona”, indicó, mientras explicó que fue Nicolás de Ovando y Cáceres, gobernador y administrador colonial de La Española desde 15 de abril de 1502 hasta el 10 de julio de 1509, quien realizó la petición oficial de los ornamentos.

De Caparra a la isleta

Las condiciones del asentamiento español en Caparra no eran óptimas y se presentaba vulnerable ante cualquier ataque que se perpetrara por la bahía. Esa primera ermita de paja y madera, casi como un pesebre, que se irguió cerca de la costa para celebrar la primera Semana Mayor, podía ser blanco fácil de los enemigos de España.

Una vez el primer centro de operaciones de la Corona española en la isla es trasladado hacia la isleta de San Juan, en 1521, todas las celebraciones católicas se observarían desde ese lugar, donde se construyó la iglesia San José en 1532 y, más tarde, la catedral de San Juan en 1540.

Todas las celebraciones de Semana Santa se trasladan a la isleta de San Juan en 1521, cuando se funda oficialmente la ciudad”, explicó la profesora.

“El terreno en Caparra no era bueno, había muchos mosquitos. Los españoles se van a San Juan porque también la defensa era mucho mejor que en Caparra. Pasaba lo mismo en la zona oeste, por ejemplo, el pueblo de Aguada, que ubica en la costa, colocó su ermita más adentro en tierra firme, para evitar que fuera atacada por los enemigos de España”, añadió.

Reichard de Cancio aseguró que han sido muchos los cambios que han sufrido estos rituales que se observan en la celebración católica de Semana Santa. En su ensayo titulado “Semana Santa en Puerto Rico: tiempo de dolor, perdón y alegría”, la profesora hace un recuento detallado de las costumbres y ritos sagrados en los que consistía la celebración de esta importante fecha en la colonia española.

El monseñor Roberto González Nieves ofrece la misa de Domingo de Ramos desde la histórica catedral de San Juan, marcando el comienzo de la Semana Santa.
El monseñor Roberto González Nieves ofrece la misa de Domingo de Ramos desde la histórica catedral de San Juan, marcando el comienzo de la Semana Santa. (Carlos Giusti/Staff)

“La procesión del Domingo de Ramos”, indica el escrito, “luego de la repartición de las ramas benditas, partía de la catedral de San Juan con la imagen de Jesús orando en el huerto. El Lunes Santo se efectuaba la procesión con la talla de Jesús atado a una columna, que salía del convento de los padres dominicos”.

“El Jueves Santo y el Viernes Santo eran días de recogimiento total en la capital como en otros pueblos. En tiempos de España, la Semana Santa era observada tanto por el pueblo como por el gobierno. La bandera se izaba a media asta y en lugar de repicar las campanas en las iglesias, se hacían sonar carracas, matracas y cornetas militares con sordina en los cuarteles”.

La profesora también indica en su ensayo que, en una imponente ceremonia durante el Jueves Santo, el obispo entregaba la llave del Sagrario al cabildo, que, a su vez, se la hacía llegar al gobernador. Mientras, en los pueblos de la isla el presbítero colocaba sobre el pecho del alcalde la llave del tabernáculo. Estos la devolverían el Sábado de Gloria.

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