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Respaldemos la iniciativa comunitaria de Condado

El objetivo de los vecinos de Condado de corregir mediante iniciativas propias circunstancias que facilitan la actividad delictiva y abonan a la inseguridad, tanto de residentes como de turistas, es un modelo asertivo de movilización ciudadana.

Respaldamos esta acción, originada por los mismos vecinos, para defender y fortalecer al sector que por muchas décadas ha sido meca de gran parte de la actividad turística en Puerto Rico. Este emblemático y activo lugar es frecuentado también por nuestra gente, en armonía con la vida residencial.

Las autoridades de ley y orden deben abrazar el proyecto cívico de Condado para articular, en conjunto, la estrategia más conveniente para proteger la vida y la propiedad en uno de los espacios capitalinos preferidos por los visitantes.

En el pasado se han concretado acuerdos de labor conjunta entre la Policía y comunidades. Ejemplo de ello son los Consejos de Seguridad Vecinal, cuyos éxitos o deficiencias estuvieron vinculados al grado de compromiso de ambas partes.

Apoderados de su causa, los vecinos de Condado han decidido participar en la solución de sus problemas. Pagaron por las señales de tránsito que ellos mismos instalaron para prevenir accidentes de tránsito en las intersecciones más utilizadas por viandantes y ciclistas. Instalaron letreros para “PARE” y gestionan el reemplazo de semáforos.

Estos mecanismos de control del tráfico fueron arrancados o dañados por el huracán María hace un año. Su ausencia o disfunción han abonado a la comisión de delitos, como hurtos de vehículos, atracos y hasta crímenes contra la persona. Sin duda, urge iluminar las áreas públicas y arreglar las aceras.

Los vecinos también han removido propaganda, como los pasquines, de postes del alumbrado público, velando por el ornato de la comunidad. Condado tiene que estar limpio para todos.

La meta es que residentes, turistas y otras personas visiten los establecimientos comerciales y otras estructuras del sector, sin temer por su seguridad o que le desagrade el lugar. La belleza costera y las ofertas de gastronomía, entretenimiento, hospederías y compras, convierten a Condado en uno de nuestros barrios más favorecidos por visitantes locales y extranjeros.

Pero la experiencia turística y la vida residencial sufren a causa de la actividad delictiva, como han expuesto los grupos ciudadanos. Las posibles soluciones incluyen la contratación de un servicio de seguridad para vigilar la zona, para lo cual evalúan propuestas.

Las medidas mencionadas son encomiables, pero es necesario que el aparato gubernamental haga su parte. Ello incluye asignar a la gestión policial los recursos que requiere una zona costera con numerosos conglomerados residenciales y establecimientos comerciales. Los mecanismos de prevención, como el patrullaje, contribuyen a detener la actividad delictiva. La investigación de las querellas necesita reforzarse, de modo que la impunidad no estimule la recurrencia de incidentes.

Los cuerpos policiacos del gobierno central y del Municipio de San Juan tienen que atender los reclamos de la comunidad de Condado. El diálogo debe incluir otras agencias clave como la Compañía de Turismo.

La participación de la comunidad es requisito para desarrollar la estrategia policial comprensiva para este sector residencial y turístico. En la comunidad existen varias organizaciones con subcomités temáticos como vivienda e infraestructura, además de seguridad. Realizan inventarios de asuntos que demandan remedios, los que deben ser atendidos.

Es preciso formular una visión de conjunto y a largo plazo para atender la seguridad en Condado. El esfuerzo entre la comunidad y las autoridades puede servir de ejemplo para otras zonas que enfrenten problemas similares. Hagamos de Condado, y de todo Puerto Rico, un bloque sólido contra la delincuencia.

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