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La energización del país es la prioridad urgente

Los más de tres meses en que buena parte de Puerto Rico se mantiene aún a oscuras, una grave situación denunciada incluso por importantes medios en Estados Unidos, evidencian la carencia de un plan organizado para volver a energizar el país. Es hora de que dicho plan se coordine adecuadamente y se divulgue en detalle.

Este absurdo sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos es tal, que la prensa estadounidense ha retomado su atención esta semana. Una nota de The Associated Press publicada por The New York Times revela que la inaudita descoordinación entre la Autoridad de Energía Eléctrica y el Cuerpo de Ingenieros continúa tres meses y medio después del desastre.

La reseña cita al coronel John Lloyd, uno de los encargados de los esfuerzos de restauración del Cuerpo de Ingenieros sobre el hallazgo de materiales que no fueron detectados antes en un almacén de la AEE. La corporación se defiende al indicar que ha provisto materiales.

Del informe trasciende que de casi 31,000 postes ordenados, solo han llegado casi 12,000; de más de 6,000 transformadores ordenados, apenas se han recibido 412, aunque se esperan más de 630 esta semana. Se esperan en las próximas dos semanas, 1,250 millas de cablería y 6,000 postes de madera, concreto y acero galvanizado, junto a 2,500 trabajadores.

Por su parte, en un contundente editorial, The Washington Post reclama ayuda para Puerto Rico sin más excusas. El diario pone en justa perspectiva la responsabilidad que el gobierno federal tiene con sus 3.4 millones de ciudadanos en Puerto Rico. Y establece que la falta de mollero político de Puerto Rico, sumado a la falta de voluntad política en Estados Unidos, son las razones para la respuesta que la isla ha recibido, que califica con acierto como “deplorable”.

Coincidimos con el Post en que es hora de ponerle un alto a este trato inadecuado a Puerto Rico. Y en que la falta de atención empujará a más puertorriqueños a los estados, donde sus votos cuentan.

Cada día que pasa con buena parte del país a obscuras, Puerto Rico pierde.

Pierde seguridad, salud física y mental, y habitantes que se mudan al continente en busca de servicios adecuados y empleos. La isla pierde también oportunidades de inversión por la falta de un suministro confiable de energía eléctrica.

Y pierde credibilidad porque la confianza pública, de los mercados y del propio gobierno federal hacia el gobierno es indispensable para la recuperación social y económica del país.

El restablecimiento del servicio eléctrico, que el Cuerpo de Ingenieros advierte que podría demorar hasta mayo en alcanzarse por completo, tiene que mantenerse como la primera prioridad del gobierno. También tiene que asentarse como un reclamo mayor de las fuerzas políticas y de la diáspora en Estados Unidos.

Por eso es inaceptable el menosprecio con que se pretenden despachar las justas exigencias de atención de los alcaldes. Ellos son portavoces de miles de ciudadanos que más de cien días después de la embestida del huracán María permanecen privados de un servicio esencial. Es inaguantable que el país carezca de datos precisos de cómo, dónde y cuándo se recuperará el suministro eléctrico, imprescindible para el quehacer doméstico, social y económico.

Conscientes de las realidades y necesidades en sus jurisdicciones, los alcaldes han mostrado su intención de ayudar a energizar.

La AEE tiene que abrir espacio a esa colaboración de forma coordinada y segura, con planes detallados. Más que predicar transparencia, el gobierno tiene que ejercerla plenamente en este asunto apremiante.

Aquí, como en Estados Unidos, la presión tiene que reforzarse. Pero ese refuerzo tiene que contar con un plan certero, detallado y coordinado para la energización inmediata de los sectores que permanecen sin servicio. Requiere, además, estrategias para levantar, con inversión privada, un nuevo sistema energético que sea capaz de aguantar nuevos y peores eventos naturales.

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