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Héctor Ferrer, luchador firme ante la adversidad

En los tiempos de grandes retos que encara Puerto Rico, la capacidad de consenso entre líderes con ideas divergentes es un valor medular para poder encaminar soluciones trascendentales. La partida temprana del licenciado Héctor Ferrer Ríos mina el equipo de dirigentes políticos que sin temor a críticas actúa para procurar esos importantes acuerdos.

Ferrer Ríos, quien falleció ayer a la edad de 48 años, víctima de cáncer, defendió con energía sus ideales, pero supo trascender linderos partidistas para emprender junto a líderes de otras ideologías cruzadas de cabildeo intenso por el bienestar del país en la capital federal, entre otras iniciativas que no siempre predominan en la arena política.

El letrado perteneció a la nueva generación del Partido Popular Democrático que emergió tras los sólidos períodos hegemónicos de Luis Muñoz Marín y Rafael Hernández Colón. Por eso, su desarrollo en la colectividad representó serios desafíos que asumió con entereza, incluyendo la dirección de la formación política en 2008.

Al conocerse su prematuro deceso, allegados y figuras de la vida pública expresaron su pesar por la pérdida de un hombre que basó su desempeño como profesional y líder político en la rectitud, la firmeza y el desprendimiento. Sus opositores elogiaron elocuentemente su carisma como persona solidaria, su amistad sincera, así como su gran capacidad de trabajo en equipo.

En una de esas colaboraciones, Ferrer Ríos integró un grupo bipartidista que junto al gobernador Ricardo Rosselló emprendió una campaña en Washington por la aprobación de fondos federales para la recuperación tras el paso de los huracanes Irma y María, y para atenuar el impacto de la reforma contributiva federal en la isla.

Previamente, siendo portavoz de la minoría en la Cámara de Representantes, participó de lleno junto a la entonces presidenta, Jenniffer González, en la redacción del Código de Ética del cuerpo legislativo. La incondicional disposición para trabajar sin descanso en jornadas prolongadas para producir ordenamientos claves como los citados fueron cualidades destacadas por la propia funcionaria al lamentar su deceso. La profunda amistad que se desarrolló entre ambos políticos prevaleció firme tras enfrentarse en 2016 como candidatos de partidos contrarios por el puesto de comisionado residente en Washington, posición que ganó González.

Ferrer Ríos también fue un destacado atleta y apasionado promotor de la actividad deportiva como vehículo de formación para las nuevas generaciones. La iniciativa la mantuvo inspirado en su propia experiencia, pues sus habilidades como pelotero le abrieron puertas como becado para estudiar en la Universidad de Carolina del Norte, donde completó un bachillerato con concentración en economía y relaciones industriales. Al regresar a la isla, prosiguió estudios en la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana, de donde se graduó en 1996. El exlegislador fue una de las primeras 10 notas de la reválida de abogacía en marzo de 1997.

Su inquietud por aportar soluciones a los problemas del país lo llevaron a optar por un escaño legislativo. En 2001, se estrenó como representante. Pronto se destacó por su liderazgo y dominio de los temas presupuestarios. En 2008, emprendió la reorganización del Partido Popular. Inmerso en la labor de reestructurar la colectividad, el cáncer quebrantó su salud en 2015, cuando se sometió a tratamientos intensivos. En poco tiempo retomó su trabajo con enérgico dinamismo hasta septiembre pasado, cuando encaminó la transición en la presidencia de la colectividad estadolibrista.

Ferrer Ríos combatió con gallardía su enfermedad sin abandonar sus responsabilidades con su familia, el partido y su isla. Detrás de su carácter recio y a veces temperamental imperó el trabajador centrado, con récord de alta productividad legislativa, sin descuidar su papel de padre abnegado y protector de sus hijos.

En reconocimiento a su valía, el gobernador Ricardo Rosselló dispuso cinco días de duelo. El Partido Popular le dedicará su asamblea y convención anual tras reconocer que siempre se le recordará como líder de impacto y promotor de consenso.

Hoy, expresamos nuestro pésame y solidaridad a su familia y a todas las personas que le valoraron como un buen puertorriqueño. Que descanse en paz.

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