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Hay riqueza en el turismo asistido por la tecnología

Puerto Rico ha abierto sus puertas a la economía colaborativa que, asistida con nuevas tecnologías, amplía las opciones de alojamiento y transportación para los visitantes. Bien regulado y administrado, este sector económico puede representar nuevas fuentes de ingresos para residentes y para las arcas locales.

La diversificación del turismo isleño es auxiliada por el uso creciente de aplicaciones digitales como Uber, para el movimiento de pasajeros locales y del exterior, y Airbnb, HomeAway y Join a Join, para hospedaje a precio accesible. Estos mercados colaborativos se suman a los métodos en línea muy favorecidos en Puerto Rico para realizar viajes aéreos y marítimos.

Es clave asegurar que estas nuevas tendencias económicas aporten al bienestar de Puerto Rico. Ello incluye el claro descargue de la responsabilidad contributiva, por parte de los sectores e individuos participantes. El gobierno tiene la tarea de proveer los mecanismos que aseguren la captación de los impuestos derivados de esas actividades.

Puerto Rico está receptivo al segmento turístico que busca alojarse en apartamentos y casas privadas, donde siente que captan más directamente nuestra idiosincrasia. Esta preferencia puede observarse en la ampliación del inventario de Airbnb, que al presente cuenta aquí con 8,300 propiedades disponibles. Para el erario local ha significado $2.8 millones por concepto de impuestos de ocupación hotelera. Al sumársele lo que generan las otras plataformas de alojamiento y las propiedades de alquiler para visitantes, la tributación por alojamiento ascendió a $5.9 millones en el pasado año fiscal.

Por su parte, Uber ha revolucionado los servicios de transporte en el mundo y en la isla al poner conductores privados a la disposición de los pasajeros.

A dos años de operar en la isla, Uber cuenta con 175,000 usuarios registrados y 4,000 socios conductores que trabajan a base de tarifas fijadas por la empresa. Su entrada al mercado local motivó que el gobierno designara toda la isla como destino turístico para fines de transportación, además de cambios en torno a la expedición de franquicias de taxis. Se han creado espacios para alternativas de transporte que enriquecen el entorno turístico insular.

Las posibilidades de ingresos de las nuevas modalidades turísticas están ahí. Para que sea rentable, el Estado también debe modernizar sus herramientas de fiscalización de las operaciones, que principalmente son electrónicas. Mediante este tipo de aplicaciones tecnológicas se crean trabajos para personas desempleadas y alternativas de ingresos adicionales para las que cuentan con empleo remunerado.

La participación laboral aumenta con el ofrecimiento de servicios por zonas diversas de la isla, no solo en las tradicionales del turismo de Sol y playa. La tecnología aplicada al turismo también permite el mercadeo de Puerto Rico como destino, de forma más segmentada y tomando en cuenta la diversidad de losvisitantes. Estos incluyen a sectores de clase media y “millenials” que buscan experimentar y conocer la idiosincrasia del país.

La aplicación exitosa de estas nuevas tendencias está atada también a las reglas de convivencia ciudadana, en cuya elaboración deben participar las vecindades. El diálogo y la obediencia a los estatutos son herramientas esenciales para la sana convivencia que debe prevalecer en comunidades cuyos miembros interesen participar de este tipo de economía participativa.

La aceptación de los alquileres a corto plazo debe emanar de la comprensión de este estilo de alojamiento y sus conveniencias para sacar provecho a las propiedades y generar ingresos a sus dueños, sin afectar la paz vecinal y las condiciones de los entornos.

La actividad turística a la que se accede digitalmente es una experiencia que florece en Puerto Rico. Su regulación adecuada es fundamental para que crezca con solidez y armonía en la economía puertorriqueña.

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