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Estudio federal abre la puerta a la exención aérea

La legislación del Congreso que ordena un estudio sobre la viabilidad de eximir a Puerto Rico de los estatutos de cabotaje aéreo, es un importante paso en el objetivo de fomentar la productividad y la competitividad de la isla mediante la liberalización de la Ley Jones.

En específico, el análisis comisionado a la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) abarcaría el impacto de la creación aquí de un centro de transporte y trámite de carga aérea. La expectativa es que la eliminación de las restricciones e impuestos aéreos genere actividad creadora de empleos.

Alaska ya disfruta de la exención aérea, por lo que la isla no está solicitando un trato exclusivo en ese particular. Tampoco peticiona que se le dispense de toda la Ley Jones, que incluye la regulación del cabotaje marítimo, el componente con la mayor parte del acarreo hacia nuestro suelo.

Esperamos que el estudio arroje la información y las proyecciones que sostengan la necesaria acción del Congreso para potenciar, a través de la flexibilidad en el tráfico aéreo, el intercambio internacional desde Puerto Rico. La investigación también debe contemplar el uso de la vía administrativa para extender a la isla las opciones de carga aérea que confiere el Departamento de Transportación federal.

La ubicación en el Caribe de nuestro centro de trasbordo aéreo facilitaría las operaciones de clasificación, manejo y consolidación de mercancías en vías de ser transportadas hacia o desde Estados Unidos.

La actividad derivada de un modelo basado en beneficios de transferencia de carga y tránsito aéreo debe mejorar la competitividad puertorriqueña a nivel mundial. Es de anticipar, además, que impulse la creación de empleos en la región caribeña, ante el impacto del intercambio en los aeropuertos de la zona.

El modelo al que Puerto Rico aspira ya existe en el centro de transbordo aéreo internacional de Alaska. El Congreso liberalizó el cabotaje aéreo tras reconocer que el intercambio comercial de ese estado se afecta porque no comparte fronteras con ninguno de los demás 49. El resultado ha sido que los aeropuertos de Alaska experimentan mayor movilidad en la distribución de mercancías. El incremento en el flujo aéreo ha estimulado la inversión en la infraestructura y, por ende, el desarrollo económico.

Alaska ofrece un buen modelo a auscultar. Esperamos que el diseño para nuestra isla se nutra también del estudio que el Congreso ha ordenado. El análisis, que fue avalado e impulsado por la comisionada residente en Washington, Jenniffer González, instruye a la GAO a completar el trabajo en un año.

Parte de la encomienda a la GAO es analizar los servicios aéreos existentes a nivel internacional e identificar las rutas más activas, de mayor uso y capacidad de carga. De igual forma, procura identificar las líneas aéreas que operan en las regiones con mayor movimiento de mercancías y las que llevan carga desde o hacia los Estados Unidos.

Un factor que eleva los costos en Puerto Rico es el impuesto sobre las transferencias en la carga aérea. Su eliminación o reducción debe evaluarse también. Otras opciones que se deben explorar son la conveniencia de autorizar el acceso a la carga aérea que se mueve en los aviones de pasajeros, así como la transferencia de viajeros internacionales a otros destinos usando de puente a Puerto Rico.

Para la isla, el estudio de la GAO presenta la oportunidad de atender uno de los aspectos de las regulaciones federales del tráfico comercial que frenan nuestras oportunidades de desarrollo.

Lograr la exención de la parte aérea de la Ley Jones sería un buen primer paso en el objetivo de equilibrar la balanza hacia las posibilidades de crecimiento de Puerto Rico. La cooperación del sector privado y del gobierno local harán que el estudio refleje, tanto nuestras necesidades, como nuestras oportunidades.

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