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El control de las armas no puede quedar en el olvido

La pérdida de 13 vidas, en otro tiroteo masivo ocurrido en Estados Unidos, refleja la necesidad de retomar el debate sobre el control de armas de fuego y atender reclamos de un amplio sector poblacional. También en Puerto Rico, donde la legislatura se disponía a aprobar una nueva ley que facilitaría la obtención de licencias para el uso de estos artefactos.

Con una tasa de asesinatos que supera el centenar cada año y un índice más alto aún de padecimientos mentales, en Puerto Rico debemos aspirar a que la venta y posesión de armas de fuego se regule con celo. Para ello, se requiere enfoque multidisciplinario, análisis basado en evidencia científica y voluntad. Una prioridad es sacar de circulación las armas ilegales, con la que se cometen muchos de los crímenes en el país.

En California, se desconocía anoche qué movió a un exmarino, de apenas 28 años, a lanzar bombas de gas y disparar, el miércoles, en un negocio en el que se celebraba un evento universitario. En el lugar, perecieron 13 personas. Informes preliminares apuntan a la posibilidad de que el sujeto, que ya había protagonizado un altercado en el que intervino la Policía, tuviera el síndrome postraumático. En aquel momento, trabajadores de la salud mental determinaron que el hombre no cumplía las condiciones para hospitalización como emergencia psiquiátrica.

Los tiroteos masivos, cada vez más comunes en Estados Unidos, y las matanzas, que cubren de luto a tantos hogares en Puerto Rico, tienen contextos distintos. Las estrategias para enfrentar ambos problemas no necesariamente son homogéneas. No obstante, los argumentos que repiten los favorecedores de la desregulación tiene grandes similitudes. En ambos escenarios, el factor miedo, y los argumentos de defensa propia, se esgrimen como motivaciones para liberalizar la reglamentación de armas.

En Estados Unidos, el mismo presidente propone armar a maestros en escuelas y colocar guardias armados en centros religiosos. En la matanza del miércoles en California, el asesino, exmilitar entrenado en tácticas de combate, disparó contra el guardia de seguridad apostado a la entrada y tomó por sorpresa incluso a policías que se encontraban dentro del local, presumiblemente, francos de servicio. Un agente, con casi 30 años de servicio, murió al entrar con la intención de detener al atacante, de acuerdo con las autoridades.

Según el centro independiente de investigación y recopilación de datos Gun Violence Archives, en lo que va de año 328 personas han muerto en 307 tiroteos masivos, definidos como eventos en los que cuatro personas o más han resultado muertas o heridas -sin contar el atacante. Un total de 48,966 incidentes violentos involucraron armas. En ellos, 12,478 personas perdieron la vida. Más de 24,000 resultaron heridas. Entre ambos grupos, más de 3,000 menores de 17 años.

Solo en California, informes en 2015 registraban ese como el undécimo año consecutivo que marcaba un ascenso de ventas de armas encomparación con el año previo, a nivel de duplicarse en apenas un lustro. En lo que va de 2018, 1,096 personas murieron a tiros en ese estado.

Los legisladores del patio han destinado energías y recursos para aprobar una nueva ley sobre la que, al cierre de la sesión, se redactaban contrarreloj enmiendas para llevar el proyecto a una votación de último minuto. Buscan facilitar la obtención de permisos para tener y portar armas. Sin embargo, la Federación de Tiro rechaza la iniciativa. El vicepresidente del Senado anticipó que se abstendría de votar sobre la medida.

Pretender armar a la gente como forma de protegerla de la violencia no es garantía plena de mayor seguridad ni atiende factores vinculados a eventos que enlutan a miles de familias al segar vidas inocentes.

Puerto Rico tiene la responsabilidad de atender con prontitud los problemas apremiantes del país que también inciden en la inseguridad social. Para que la isla sea un lugar más seguro, se requiere mayor equidad socioeconómica, mejores servicios de educación y de atención a la salud mental en todas las etapas del desarrollo humano. Entre otras iniciativas, atender con urgencia estos asuntos es la mejor defensa que puede proveérsele a los ciudadanos.

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