Albert Grajales

Tribuna Invitada

Por Albert Grajales
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Sanar las telecomunicaciones para traer la calma

Puerto Rico se está levantando poco a poco gracias a las ayudas nacionales e internacionales que estamos recibiendo y por el gran espíritu de nuestro amado pueblo. Tenemos que lidiar con muchas cosas todavía y trabajar el triple de lo que hemos trabajado debido el éxodo de nuestra gente que se va hacia a los Estados Unidos para una mejor calidad de vida. 

Voy a compartir por estos medios lo que yo aprendí de los efectos dejados por el huracán María.

Primero, el gobierno todavía está lidiando con estos fenómenos atmosféricos con muchos planes pero con dificultad debido a la lenta comunicación entre el gobierno federal, estatal, municipal y las empresas de nuestro país. Que a pesar de los protocolos de seguridad y desastres establecidos por el gobierno federal y estatal  todavía no arrancamos según lo establecido. También tenemos que reconocer que no todas las teorías sobre el tema son efectivas en la realidad.  

Un ejemplo sobre mala comunicación y coordinación fue el pasado jueves, 5 de octubre, donde visité como medio de noticia el aeropuerto Rafael Hernández de Aguadilla. Vi a personas de diferentes edades con maletas preguntando sobre los diferentes vuelos que estaban saliendo. Los vuelos ya estaban asignados a casos especiales de urgencia. El personal de seguridad solo hace su trabajo de protección y no podían contestar a todas las preguntas de las personas. Resumiendo, solicité como prensa hablar con los diferentes supervisores de las líneas aéreas y ninguno estaba disponible para atenderme por cortesía. Les doy D como nota porque no es suficiente la información que se está ofreciendo a la gente de todas las partes de la isla.  

Luego, solicité hablar con un representante de la Autoridad de Puertos y ninguno estaba disponible. Brillaban por su ausencia. Un oficial de seguridad federal o sub contratado me indicó  que yo no entendía lo que estaba pasando.  Le indiqué que yo sí conozco del tema porque fui parte del sistema a nivel nacional e internacional y no hay excusas para tener un portavoz para estos asuntos. Que el caos que había allí es por falta de orientación constante al público y a los medios. No existe un coordinador de prensa del gobierno y de las líneas aéreas que esté disponible en todo momento en los aeropuertos. Me puse a pensar, ¿qué pasaría si apareciera en vivo un reportero de CNN en el aeropuerto Rafael Hernández? ¡Qué bochorno para mí como aguadillano!

Como perito en los asuntos de seguridad nacional y contraterrorismo les puedo indicar que existen todas las ayudas para nosotros y hay mucha buena voluntad de parte de todos pero la comunicación es pésima entre los gobiernos y esto crea inestabilidad emocional colectiva entre las víctimas y personal que desean ayudar. Otro medio que lamentablemente fracasó es la electrónica. Me acuerdo en mis años de servicios que vi unas cuantas presentaciones impresionantes de algunas compañías de comunicaciones donde me mostraban un plan de contingencia efectiva en la isla de surgir una catástrofe. ¿Qué paso?

Yo les preguntaba si tenían lo que se llama “antenas paralelas”; una tecnología aplicada por el ejército con éxito. Cuando una antena se cae, se levanta una antena liviana para establecer la comunicación de forma temporera en lo que se levanta la principal. Todos me decían que tenían algo diferente, ¿Qué pasó? Yo les aconsejo a esas compañías telefónicas que dejen la promoción de quién es la mejor compañía y se concentren en crear un buen sistema que no falle cuando más se necesita. Si hay comunicación entre las personas hay menos caos.

La comunicación en todos los medios es muy esencial para llevar un plan y aplicarlo sin malos entendidos. Los gobiernos federal, estatal y municipal tienen que cesar un momento y reestablecer de manera organizada una comunicación efectiva para poder  llevar la misión. Tenemos que aprender de nuestros errores para seguir hacia adelante. Una buena comunicación efectiva no da espacio a errores y a teorías de conspiraciones. Un pueblo educado por la buena comunicación es un pueblo efectivo y cooperador.

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