OPINIÓN
Punto de vista
Se adhiere a los criterios de The Trust Project
La derogación es un paso atinado

El economista Vicente Feliciano argumenta sobre la Ley 80 o estatutos similares aprobados como mecanismos para proteger buenos trabajadores de despidos injustificados y para aumentar la producción empresarial

8 de junio de 2018 - 12:00 AM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.

El objetivo de la Ley 80 es proteger a los buenos trabajadores de despidos injustificados. Lamentablemente, en la práctica, el cumplimiento de sus objetivos ha sido poco efectivo. Por el contrario, ha habido menos empleo, salarios más bajos, altos costos de cumplimiento, peso desproporcionado sobre pequeñas empresas y protección de empleados menos productivos.

Guías de Opinión
Las columnas deben enviarse a Gerardo Cordero: gerardo.cordero@gfrmedia.com. Las columnas tienen que ser de 300, 400 o 500 palabras. Al enviarnos su columna, el escritor concede a GFR Media una licencia exclusiva, perpetua, irrevocable, sublicenciable, mundial y libre de regalías para reproducir, copiar, distribuir, publicar, exhibir, preparar obras derivadas, traducir, sindicar, incluir en compilaciones u obras colectivas, y de cualquier otro modo de forma general utilizar su columna (en todo o en parte), sin reserva ni limitación alguna, en cualquier medio (incluyendo pero sin limitarse, a las versiones impresas o digitales o en los sitios web o aplicaciones móvil del periódico El Nuevo Día), forma, tecnología o método conocido en el presente o que sea conocido, desarrollado o descubierto en el futuro. El autor acepta que GFR Media, LLC, podría cobrar a los suscriptores las versiones digitales, sitios web o aplicaciones móviles de GFR Media por el acceso a la columna. has context menu


Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: