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En días recientes, una delegación de la industria nuclear estadounidense se reunió con diversos sectores de la isla para abogar por esa energía. En la foto, la antigua planta Bonus, en Rincón. (GFR Media)

El director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), José Ortiz, descartó ayer el establecimiento de una industria de energía nuclear en la isla, como parte de la transformación de la red.

Si bien admitió que los costos de producción de la energía nuclear son bajos y que ha habido avances en seguridad para minimizar accidentes, Ortiz señaló que “el asunto de la percepción pública sigue siendo bien difícil”.

“El problema que le veo es la venta al pueblo… en el sentido de lo peligroso. Creo que la tranquilidad de la gente va a dictar que a este tipo de proyecto no se le dé consideración”, dijo el funcionario a El Nuevo Día.

Ortiz tomó su determinación tras reunirse, en días recientes, con una delegación de la industria nuclear estadounidense –en la que había ingenieros puertorriqueños–, que propone la instalación de un “small modular reactor” en la isla.

Esa misma delegación se reunió con el representante novoprogresista Gabriel Rodríguez Aguiló, quien radicó, el pasado lunes, la Resolución de la Cámara 1189 para investigar la “conveniencia y necesidad” de establecer plantas nucleares, así como las nuevas tecnologías modulares para su diseño y operación y las características de seguridad.

La resolución fue aprobada anteayer con el voto en contra del representante independentista Denis Márquez, quien sometió, el 1 de noviembre, el Proyecto de la Cámara 1878 que crea la “Ley para prohibir la generación de energía nuclear en Puerto Rico”.

El mismo día, Márquez presentó la Resolución Concurrente de la Cámara 90 “para expresar a nombre del pueblo de Puerto Rico, por conducto de esta Asamblea Legislativa, el más enérgico rechazo a las propuestas de establecer una planta de energía nuclear en nuestra jurisdicción”.

Al cierre de esta edición, las medidas de Márquez no habían sido aprobadas.

Rodríguez Aguiló, por su parte, anticipó que su resolución se discutiría en vistas públicas a finales de este mes o en diciembre.

“Este es un tema tabú, y es importante que demos la oportunidad de discutirlo. Lo que queremos es abrir esa puerta”, sostuvo el representante.

Cuestionado al respecto, Ortiz reiteró su oposición. “Honestamente, creo que no debemos perder mucho tiempo en esto. Al pueblo hay que escucharlo, y creo que va a ser bien difícil cambiar la opinión sobre el potencial riesgo de estas unidades. Nadie puede garantizar al 100% que no va a haber problemas con ellas”, manifestó.

Tecnología "cara"

Ortiz indicó que, de la reunión con la delegación estadounidense, concluyó que “muchas de sus ideas” aún no están a nivel comercial.

“Son ideas de hacer sistemas más pequeños y, en algunos casos, están a dos o tres años de proveer el producto que pudiera beneficiar a Puerto Rico”, dijo.

El director ejecutivo de la AEE fue más lejos y afirmó que el proyecto de ley sobre el nuevo marco regulatorio y política pública energética “impide” el establecimiento de una industria nuclear en la isla, pues fija como meta el 100% de generación con energía renovable para el año 2050.

Según Ortiz, “nadie” vendría a Puerto Rico a invertir “en una tecnología tan cara” como la nuclear, si “en pocos años” toda la producción energética será a base de fuentes alternas.

“Aunque el costo por kilovatio-hora con energía nuclear es más bajo, estas son inversiones billonarias y se necesitan contratos a largo plazo para poder recobrar el dinero”, sostuvo.

Agregó que la AEE tiene planes de proveer financiamiento, con los fondos federales de la reconstrucción tras el huracán María, para el desarrollo de proyectos de energía renovable. Eso permitiría, a su juicio, que el costo por kilovatio-hora de dichos proyectos sea “aún más bajo” que el de la energía nuclear.

“No habrá manera de que podamos conseguir energía nuclear sin subsidio que sea más barata que la renovable”, dijo.

Convoca al diálogo

La delegación estadounidense –en la que había representación de las compañías GE Hitachi, Holtec International, NuScale Power, PaR Systems, Westinghouse y X Energy– también se reunió, el 30 de octubre, con el alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez.

El ejecutivo municipal dijo a este diario que no defiende “ninguna fuente de energía en particular”, pero apoyó que “se abra el diálogo” para evaluar las posibilidades de establecer una industria nuclear en la isla.

“Este grupo, en el que hay muchos puertorriqueños, se me acercó tres o cuatro meses atrás, y vino una delegación para presentar los avances de la industria nuclear. Entienden que Puerto Rico puede aprovecharse de todas las fuentes de energía disponibles en el mundo”, declaró Jiménez.

De su reunión, contó que se habló sobre “el bajo costo” de la energía nuclear, que las plantas “ya no necesitan grandes extensiones de terreno” para establecerse, y que existen sistemas de autorregulación para enfriamiento, entre otros asuntos.

“Me gustaría oír a los detractores, pero con base científica”, dijo Jiménez, tras precisar que en Estados Unidos hay 104 plantas nucleares activas, “muchas de ellas” en estados con grandes poblaciones de puertorriqueños, como Florida, Nueva York y Nueva Jersey.

Puerto Rico ensayó con energía nuclear en la década de 1960. Para aquel entonces, en el barrio Punta Higueras de Rincón, se construyó la antigua planta nuclear Bonus. Fue la primera en la isla, en América Latina y la octava en Estados Unidos.

Se construyó como planta experimental, de 1960 a 1964, y funcionó de 1964 a 1968. Su centro de adiestramiento recibió visitas de 31 países interesados en aprender sobre producir electricidad por medios nucleares.

Actualmente, es administrada por la AEE y cuenta con un museo, pero solo abre para estudiantes de escuelas y universidades que hayan hecho gestiones anticipadas para la visita.


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