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El estudio publicado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades determinó que el 14% de los niños cuyas madres contrajeron zika en el embarazo presentó problemas de desarrollo. (GFR Media)

La cifra de bebés nacidos de madres que contrajeron zika durante el embarazo que desarrolló algún tipo de problema de salud puede ser considerablemente mayor al 14% estimado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), según expertos consultados por El Nuevo Día.

El doctor Ricardo Fontanet, expresidente de la Academia Americana de Pediatría, advirtió que los niños que al momento no han presentado ningún tipo de secuela podrían reflejarla en una etapa más avanzada de su desarrollo.

“Una cosa que preocupa muchísimo es que son secuelas que están ahí en el sistema nervioso central, en un cerebro que está en formación. Van a seguir surgiendo hallazgos nuevos”, dijo el pediatra al reafirmar la necesidad de que se continúe el seguimiento clínico a estos pacientes.

El estudio, publicado por la CDC el 6 de agosto, observó a 1,450 niños que tenían al menos un año y cuyas madres contrajeron zika estando embarazadas, y se determinó que el 14% presentó problemas de desarrollo.

De esos niños, el 6% tuvo defectos congénitos, como microcefalia, daño cerebral o afecciones oculares. La incidencia es 30 veces mayor de lo que se ve normalmente.

Fontanet indicó que hay menores que en el futuro podrían presentar problemas de coordinación y en la interpretación de los sistemas de estudio, así como déficit de atención con hiperactividad, entre otras condiciones.

“Hay muchas cosas que las vamos a saber a través del tiempo, que no se pueden señalar en estos momentos porque no ha llegado la etapa de desarrollo donde podamos identificar ese rezago. Inclusive hasta en la parte de socialización”, sostuvo.

El epidemiólogo Johnny Rullán destacó que el porcentaje determinado por el CDC no toma en consideración aquellas mujeres que no se hicieron la prueba de detección de zika durante el embarazo, cifra que podría rondar entre el 48%, dijo.

“¿Y qué va a pasar con esos bebés? Pues, cuando vayan a hacerse el estudio de la audición, puede que no salgan bien, o se están empezando a caer (porque) puede que tengan problemas de visión. Y esa mamá no está preparada porque esa mamá nunca dio positivo porque esa mamá nunca se hizo la prueba. Y estás hablando de 4,400 mamás”, señaló el exsecretario del Departamento de Salud.

De hecho, el análisis destacó como una de sus limitaciones que a muchos de los bebés no se les realizó la prueba de zika debido, probablemente, a cambios en las recomendaciones para exámenes de laboratorio de bebés nacidos de madres con resultados positivos.

Seguimiento necesario

La infectóloga Ángeles Rodríguez destacó, por su parte, que estos niños nacieron en un momento en que el sistema intentaba estabilizarse. La enfermedad era desconocida para esta zona y no existía una prueba de laboratorio al momento en que se desató el brote, por lo que es necesario darle seguimiento a cada uno de estos niños.

De acuerdo con el estudio de la CDC, entre todos los niños de un año a febrero de 2018, 68% tuvo algún tipo de seguimiento médico. De estos, el 95% tuvo al menos un examen físico y el 76% recibió una evaluación de desarrollo

Sobre la cifra, Rodríguez indicó que pareciera un poco más alta de lo que se ha descrito en otros lugares, como Brasil, pero recordó que en la isla se estableció un sistema de vigilancia activa a través del cual se siguieron los embarazos.

“Tenemos un banco de datos más fidedigno del que probablemente hay en otros países suramericanos o panamericanos”, señaló.

La mayoría de los casos analizados por el CDC para el estudio estaban en Puerto Rico, pero el conteo incluyó a la Samoa Estadounidense, las Islas Marshall, las Islas Vírgenes Estadounidenses y Micronesia.

Según el reporte epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud, entre 2015 y 2018 hubo 40,562 casos confirmados de zika y cinco muertes en la isla.

El doctor Miguel Valencia, director del Programa Niños con Necesidades Especiales del Departamento de Salud, indicó que la agencia les ofrece a las familias y menores nacidos de madres con evidencia de laboratorio de posible infección por el virus del zika la oportunidad de participar en un programa para la vigilancia del desarrollo y la coordinación hasta que estos cumplan los tres años.

La agencia pública también administra el Sistema de Vigilancia Activa de Zika en Embarazos (Svaze), a través del cual se recopila data para describir el alcance de los riesgos a la salud pública de la infección por zika durante el embarazo, incluyendo la microcefalia y otros resultados adversos de la infección, hasta los 3 años de edad.


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