Casi todos los oradores, congresistas y activistas, coincidieron en que el gobierno federal tiene que hacer más para atender la emergencia en Puerto Rico, tres semanas después de que el huracán María asolara la Isla. (horizontal-x3)
Casi todos los oradores, congresistas y activistas, coincidieron en que el gobierno federal tiene que hacer más para atender la emergencia en Puerto Rico, tres semanas después de que el huracán María asolara la Isla. (Suministrada)

Washington -  El primer mitin en Washington D.C. para reclamar al gobierno federal acción urgente a favor de Puerto Rico después de la catástrofe causada por el huracán María reflejó cuán difícil puede ser hacer el equilibrio entre demandar una respuesta más abarcadora del gobierno del presidente Donald Trump a la emergencia en Puerto Rico y evitar las pugnas partidistas.

Casi todos los oradores, congresistas y activistas, coincidieron en que el gobierno federal tiene que hacer más para atender la emergencia en Puerto Rico, tres semanas después de que el huracán María asolara la Isla.

Pero, algunos de los boricuas presentes en el evento – convocado por grupos boricuas e hispanos, y donde solo se enarbolaron banderas de Puerto Rico- demandaron una denuncia más fuerte.

El mitin fue convocado por varios grupos, como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), la Agenda Nacional Puertorriqueña (NPRA), la Alianza Latina Conservadora y la National Puerto Rican Chamber of Commerce.

Entre los reclamos generales estaba que el Congreso legisle un programa a favor de la recuperación de Puerto Rico similar al Plan Marshall que se puso en marcha a mediados del siglo pasado para la reconstrucción de Europa central y la exención permanente de las normas federales de cabotaje.

Al criticar la respuesta del gobierno federal a la catástrofe en Puerto Rico, el congresista José Serrano (Nueva York) indicó que el presidente Trump “debe entender lo que es la ciudadanía norteamericana, pues también existen los territorios”.

Al gobierno de Trump se le cuestiona no solo la lenta reacción inicial a la emergencia, sino algunas de sus expresiones, como el que expresara preocupación por el impacto de la movilización federal en la Isla en el presupuesto estadounidense, los ataques en contra de la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz,  o que en uno de sus eventos en Puerto Rico lanzara rollos de papel a algunas personas como si fueran bolas de baloncesto.

Después de Serrano, el congresista republicano Sean Duffy (Wisconsin) objetó que se criticara al presidente Trump, en momentos en que los republicanos comienzan mañana a aprobar un paquete legislativo que incluye la posibilidad de que el gobierno de Puerto Rico, y los municipios, opten por préstamos de FEMA que les permita evitar la insolvencia.

“Donald Trump estuvo más tiempo en Puerto Rico que Barack Obama”, indicó Duffy, generando algunos abucheos.

El también demócrata Adriano Espaillat (Nueva York) señaló que dan la bienvenida a la asignación de $36,000 millones que aprobaría mañana la Cámara baja federal para asignaciones de FEMA, pagar la deuda del seguro de inundaciones y otorgar fondos de asistencia alimentaria a Puerto Rico, pero advirtió que los $4,900 millones en préstamos para los gobiernos de la isla “solo sirven para engrasar la maquinaria burocrática”.

“Yo pedí $20,000 millones”, indicó Espaillat, quien se reunió en San Juan con el gobernador Ricardo Rosselló.

La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, afirmó que “tenemos que enfocarnos en reconstruir” y que se necesitarán “miles de millones de dólares” adicionales. “Nos ha tocado vivir el peor momento de Puerto Rico en su historia”, sostuvo, al aludir a la crisis fiscal que ya vivía el país, y a los golpes dados por los huracanes Irma y María.

“Todavía hay misiones de rescate”, indicó.

Como la comisionada González, la congresista demócrata Nydia Velázquez (Nueva York) destacó la solidaridad de la diáspora, que se ha desvivido enviando cargamentos de suministros y convocando a actividades de recaudación en EE.UU.

A los boricuas en Estados Unidos, les corresponde “poner presión para que Donald Trump reconozca que Puerto Rico se enfrenta a una crisis humanitaria”, ante la falta de servicios básicos y con un sistema de salud limitado.

En momentos en que la gente ha perdido sus casas “y nuestra gente está sufriendo, no debemos politizar este asunto”, dijo, por su parte, el presidente de la Alianza Latina Conservadora, Alfonso Aguilar.

La delegada de Puerto Rico ante el Partido Republicano de EE.UU., Zoraida Fonalledas, fue la primera oradora del evento. Fonalledas comenzó a leer su presentación, cuando una de las personas presentes le pidió más pasión y fuerza, en momentos en que sus familiares “no tienen luz”.

Fonalledas dejó por un momento el discurso y afirmó que evidentemente “necesitamos más ayuda”.

La portavoz de la Agenda Nacional Puertorriqueña, Gretchen Sierra Zorita, por su parte, afirmó que es momento de acción, pues “una crisis extraordinaria” como la que padece Puerto Rico “no puede ser solucionada con medidas ordinarias”.


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