Así quedó la terminal B/C del aeropuerto internacional tras el huracán María. (Suministrada) (semisquare-x3)
Así quedó la terminal B/C del aeropuerto internacional tras el huracán María. (Suministrada)

El aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín en San Juan ha logrado reconstruir alrededor del 90% de su estructura afectada por el huracán María y para este año espera alcanzar los 9 millones de pasajeros, cifra alcanzada en 2016, después de perder 500,000 el año pasado por el paso del ciclón.

Así lo anunció hoy en rueda de prensa Agustín Arellano, presidente de Aerostar Airport Holdings, administradora del aeropuerto.

"El aeropuerto es la entrada y salida de Puerto Rico, es la primera y última imagen que se llevan, los que viajan, como los que nos visitan. Y eso es lo importante: buena imagen, de recuperación, de que Puerto Rico está en pie, en lucha y actualizado, y sigue ofreciendo un atractivo importante del Caribe", destacó.

El estimado inicial de los daños causados por el huracán, según dijo Arellano, fueron de $80 millones.

De acuerdo con Arellano, el poderoso huracán destruyó más de un millón de pies cuadrados del techo que alberga los terminales de la instalación, así como otras áreas de la estructura, causando entonces filtraciones de agua por las copiosas lluvias y dañara las paredes.

Según detalló Arellano, los efectos sobre el techo se debieron específicamente porque los vientos de María arrancaron varias antenas expuestas en los terminales o en las áreas de abordaje.

Arellano, no obstante, detalló que las reparaciones de los terminales A y B se encuentran completadas en un 100%, mientras que las áreas de abordaje A, B y C están a un 90% y casi por concluir.

El área de abordaje D, por su parte, será renovado en lo que queda de este año.

Igualmente, se establecerá un nuevo sistema de señalización, que no solo reemplazará la previamente existente, además pretende mejorar la circulación de vehículos y la experiencia del pasajero.

Así luce el aeropuerto hoy día. (Suministrada)
Así luce el aeropuerto hoy día. (Suministrada)

Pero, como parte de la reconstrucción, los gastos en la inversión para los esfuerzos iniciales de recuperación fueron de $7 millones para reiniciar las operaciones de la manera más normal posible.

Por toda la problemática del desastre natural, el tráfico de pasajeros se redujo un 30%, afectando así toda la operación del principal punto de entrada y salida de Puerto Rico.

No obstante, Arellano afirmó que en julio de este año todas las operaciones aéreas restablecieron su itinerario normal previo al huracán y el tráfico de pasajeros ha recuperado su ritmo usual.

Las filtraciones fue uno de los problemas oficiales que dejó María.
Las filtraciones fue uno de los problemas oficiales que dejó María.

Arellano detalló que en el 2016, el aeropuerto recibió a 9.1 millones de pasajeros, pero el año pasado -mayormente por María- se redujo a entre 8.4 y 8.5 millones, aunque ya para este año están cerca de alcanzar nuevamente los 9 millones.

"El flujo local es el que se ha mantenido", indicó Arellano, quien dijo que el 85% de los vuelos desde San Juan son hacia Estados Unidos, mientras el resto son internacionales.

Arellano agregó que con una inversión de $3 millones, el aeropuerto reforzó su seguridad con las agencias federales para los 8,700 empleados que diariamente trabajan allí, adquiriendo así más cámaras de circuito cerrado de televisión y más controles de acceso, específicamente en la área de recogido de equipaje para limitar el tráfico ilícito de drogas y armas.

Arellano, por otra parte, resaltó la respuesta al plan de emergencia del aeropuerto después del huracán María.

A pesar de la destrucción total de la isla, el aeropuerto reanudó operaciones -parcialmente- a las 24 horas del paso del huracán, recibiendo aviones militares y ayuda humanitaria con suministros.

"Considerando que la isla tuviese la entrada y salida, toda la ayuda iba a llegar por el aeropuerto", dijo Arellano.

Otro de los mayores problemas que el aeropuerto afrontó fueron los constantes apagones de electricidad, que además de afectar equipos y retrasar las operaciones, provocaban la incomodidad a los pasajeros.

Ante ello y como medida preventiva para otros posibles ciclones, el aeropuerto adquirió dos generadores -sumando así a 23 los que poseen- uno específicamente para el sistema de aire acondicionado y otro para encender los comercios de venta de comida. 


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