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El expresidente del Banco de Desarrollo Económico, Joey Cancel, aseguró que el borrador del contrato con Seaborne incluía penalidades en caso de que la empresa quisiera mudar su operación del país. (GFR Media/Archivo)

El Banco de Desarrollo Económico (BDE) pudo haber conseguido una cantidad mayor a los $500,000 que obtuvo en julio pasado por la venta de su participación de 20% en la aerolínea Seaborne, en la que había invertido $9 millones en 2014.

De acuerdo con Joey Cancel, quien presidía el BDE cuando se invirtió en Seaborne con el propósito de que mudara a Puerto Rico su sede de operaciones para el Caribe, a la entidad gubernamental se le había presentado la opción de vender su participación en la línea aérea.

“En coordinación con el grupo accionista mayoritario, nos dimos a la tarea de conseguir otro grupo interesado en comprar”, informó Cancel. Identificó al grupo accionista mayoritario de la aerolínea como Bust y Richardson.

“El negocio, en aquel momento, le traía al Banco una suma cercana a los $2 millones, incluyendo el compromiso (del comprador) de dejar las operaciones de Seaborne en Puerto Rico”, alegó.

Aunque no pudo recordar el nombre de la compañía dispuesta a comprar la participación del BDE en Seaborne por $2 millones, indicó que el borrador del contrato incluía la condición de que la operación de la aerolínea permaneciese en la isla por al menos una década.

“El contrato que dejamos en ‘draft’ incluía penalidades escalonadas para, en evento de que a quien adquiriera le diera por llevarse la operación, los aviones iban a estar gravados en Puerto Rico y no podía llevárselos sin pagar una penalidad equivalente al dinero que se iba a recuperar al cabo de esos 10 años. Eso lo diseñamos en protección a los fondos públicos”, aseguró el exfuncionario.

De hecho, fuentes del sector financiero informaron que en 2016 la línea aérea ya exhibía serios problemas de liquidez.

Cancel indicó que la transacción no se realizó en aquel momento debido a que la propuesta se concretó a finales de 2016, cuando ya se sabía que los funcionarios de la administración del exgobernador Alejandro García Padillla (del Partido Popular Democrático) debían hacer la transición a la administración del gobernador electo, Ricardo Rosselló Nevares (del Partido Nuevo Progresista).

“En deferencia a la administración entrante preferimos dejarlo a decisión de ellos”, adujo Cancel.

Asimismo, defendió la determinación del BDE de invertir $9 millones en Seaborne y descartó que la participación de la institución en la aerolínea fuese adquirida por encima de su valor real, como alegó antier el actual presidente del Banco, Luis Burdiel.

“Cuando se intentó traer a Seaborne a Puerto Rico, no fue a través de un proceso de valorización de la compañía o de acciones”, recordó Cancel. “Fue un proceso de cancelar las deudas que mantenían a la compañía limitada de moverse de St. Thomas, así que lo que se hizo fue cancelar las deudas para liberarla de cualquier restricción para mudar las operaciones a Puerto Rico”.

Explicó que para 2014, Puerto Rico había perdido las operaciones de la marca de rones Captain Morgan y de la líneaaérea American Eagle, lo que afectaba su economía. Fue entonces cuando Seaborne se acercó al gobierno local con la intención de establecerse en la isla, por lo que varias agencias del gobierno -el BDE, la Compañía de Fomento Industrial y la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura- buscaron elaborar un paquete de incentivos y otros beneficios para atraer a la compañía.

Con la movida se buscaba generar empleos y aumentar la conectividad aérea de Puerto Rico con el Caribe. “Todo lo propuesto se logró”, expresó el expresidente del BDE.

Seaborne acordó ser adquirida por Silver Airways, línea aérea con sede en el estado de Florida, luego de haberse acogido el pasado lunes al Capítulo 11 (reestructuración) del Código federal de Quiebras.

Cuando trascendió la noticia, Burdiel reveló que el BDE no se verá afectado porque en julio pasado vendió su participación de 20% en Seaborne a Versa Capital Management, firma de activos privados con sede en Filadelfia y que es dueña de Silver Airways. El Banco obtuvo $500,000 por la venta de esas acciones.


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