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Los tres expertos advirtieron que antes de los huracanes (Irma y María) el plan fiscal del gobierno certificado por la JSF, “suponía que Puerto Rico podría hacer pagos por el servicio de la deuda equivalentes a 25 centavos por dólar”. (GFR Media)

Washington - La Junta de Supervisión Fiscal a cargo de las finanzas públicas de Puerto Rico debe adoptar una visión más realista del futuro económico que la que ha previsto el gobierno de la Isla, y evitar que el dinero federal asignado para mitigar el desastre causado por el huracán María vaya a convertirse en un “rescate” para los acreedores, según tres estudiosos de la crisis fiscal puertorriqueña.

En un artículo de opinión publicado hoy en el servicio de noticias Bloomberg, Antonio Weiss, ex consejero del Secretario del Tesoro de EE.UU y experto en finanzas, el economista Desmond Lachman, del grupo American Enterprise Institute, y el economista Brad Setser, del grupo de estudio Concilio de Relaciones Exteriores, llamaron la atención sobre las expectativas de recuperación económica que hace el gobierno de Puerto Rico, las cuales consideran demasiado optimistas tras confirmarse la asignación de decenas de miles de millones de dólares en fondos federales.

El artículo se publica en previsión de las sesiones de esta semana de la JSF que tienen el propósito de aprobar los planes fiscales del gobierno central y varias dependencias públicas, como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la Universidad de Puerto Rico.

Los tres expertos advirtieron que antes de los huracanes Irma y María el plan fiscal del gobierno certificado por la JSF, “suponía que Puerto Rico podría hacer pagos por el servicio de la deuda equivalentes a 25 centavos por dólar”.

“Ahora, a pesar de la destrucción virtual de su red eléctrica, daños graves a otra infraestructura productiva, el cierre de muchos de sus negocios y el éxodo de muchos trabajadores y contribuyentes, el gobierno está felizmente pronosticando que podría hacer pagos de hasta 40 centavos en el dólar. Lo hace al suponer irrealmente que el aumento de los fondos de salud y reconstrucción asignados por el Congreso estimulará un tipo de crecimiento económico que no se ha visto en la isla en más de una década, aun cuando propone recortes drásticos a los servicios gubernamentales y las agencias que emplean alrededor de un cuarto de su fuerza de trabajo formal”, agregaron.

A su vez, acentuaron que otro factor que hace que un escenario económico optimista parezca altamente inverosímil es la continua emigración hacia EE.UU.

“El gobierno mismo estima que como resultado del huracán, la isla perderá más del 10% de su población en los próximos años. La pérdida de esa gran parte de su población económicamente activa probablemente dará como resultado un cambio permanente hacia abajo en la capacidad productiva de la isla”, indicaron.

En momentos en que el gobierno y la JSF están enfrentados en torno a reformas laborales y en el sistema de pensiones, indicaron que las reformas estructurales no van a ser “lo suficientemente poderosas” para compensar otros factores negativos, como el posible fin a partir de 2020 de fondos de Medicaid, las complicaciones que puede causar la reforma contributiva federal a Puerto Rico y el eventual fin de los fondos de asistencia para mitigar desastres.

Para Weiss, Lachman y Setser, las proyecciones del gobierno aparentan considerar que “un huracán de proporciones épicas es, de hecho, una forma de intervención divina que resultará efectivamente en un choque positivo para el crecimiento a corto plazo por medio de un mayor apoyo financiero del Congreso”.

El temor de fallar abruptamente en las proyecciones económicas es que, como ha ocurrido en Grecia y otros países, sea necesaria una segunda reestructuración de la deuda, después de la que se prevé ocurra a corto plazo ante la jueza del tribunal especial de bancarrota territorial, Laura Taylor Swain.

“Se debe alentar a Puerto Rico a planificar un futuro mejor. Sin embargo, el optimismo excesivo que subestima los riesgos asociados con la austeridad fiscal y la eventual retirada del apoyo a la reconstrucción dará como resultado una reestructuración de la deuda en términos incompatibles con la capacidad de pago de Puerto Rico. Eso solo pondrá a Puerto Rico en camino para una segunda reestructuración de la deuda”, agregaron.


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