La inmensa mayoría (78%) de los supermercados encuestados para el estudio “Retrato de la Industria de Alimentos”, no preparan un presupuesto anual ni cuentan con un plan de negocios. (horizontal-x3)
La inmensa mayoría (78%) de los supermercados encuestados para el estudio “Retrato de la Industria de Alimentos”, no preparan un presupuesto anual ni cuentan con un plan de negocios. (Archivo / GFR Media)

Los supermercados en Puerto Rico tienen un problema real de pérdidas causadas por robo, pero carecen de datos fiables para prevenir y manejar estas mermas, concluyó la más reciente edición del Retrato de la Industria de Alimentos.

A la vez, muchos de estos comercios implementan medidas, como poner el café bajo llave, que al final afectan las ventas y las ganancias mucho más que lo que de ordinario perderían por el hurto, advirtió Luis Jiménez, gerente de manejo de categoría en The Coca Cola Company.

“Tienden a tomar decisiones sin información, por percepciones o porque lo ven en otros lados” , expresó Jiménez, quien ayer presentó, en un evento del Colegio de Contadores Públicos Autorizados, parte de los hallazgos de esta radiografía anual que realiza la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA).

En el caso concreto del café, Jiménez explicó que se desarrolló un caso de estudio con 50 supermercados que llevaban 10 meses con el café bajo llave, con la meta de minimizar el robo en esa categoría. Durante ese periodo, la medida de que el consumidor no tuviese libre acceso al producto implicó una pérdida de ventas de $1 millón, detalló.

“Todas las marcas encerradas bajaron ventas”, indicó. Además, cada tienda en la muestra registró una pérdida de ventas de doble dígito.

Al revertir la movida y volver a tener el café en la góndola, cerca de otros productos relacionados con el desayuno, las ventas comenzaron a recuperarse de inmediato.

Jiménez indicó que del $1 millón que no se vendió, los supermercados habrían recibido cerca de $100,000 en ganancia. Debido a que el estudio ha estimado en 2.61% el porcentaje de mermas (pérdidas de mercancía que incluyen el robo por parte de empleados y de clientes), aún si se registraran esas pérdidas de $26,100, los comercios habrían tenido $73,900 en ganancias que sencillamente dejaron de percibir por la movida de encerrar el café.

Pero este análisis de riesgo requiere medición y análisis de datos, recalcó.

“El reto como industria es información, información, información, para tomar mejores decisiones en el punto de venta”, concluyó.

Esta falta de medición y de planificación formal se extiende también a la operación general, cuando se observa que la inmensa mayoría (78%) de los supermercados encuestados no preparan un presupuesto anual ni cuentan con un plan de negocio, informó el contador público autorizado (CPA) Eduardo González Green.

Esto provoca que “a veces las cosas buenas, las malas, el fraude, nos pasan por el frente y no las vemos”, manifestó el también presidente del comité de MIDA a cargo del estudio.

Por ejemplo, mencionó que según los testimonios brindados a MIDA, las categorías en las que más se registran robos son los licores, el café, los desodorantes, los mariscos y los quesos. Pero ante la falta de medición formal que reportan muchos establecimientos y a que “90% del sector no busca asesoría en rentabilidad”,aun esta información habría que tomarla con pinzas, indicó.

Por ello, el experto recomendó no descansar en lo que se da por sentado, sino en prestar atención a los números internos, buscar y perseguir las oportunidades incrementales.

Como primer paso, invitó a crear un plan formal para prevenir y manejar pérdidas, que personal dentro de la organización tiene que conocer e implementar a diario.

“Puedes establecer procedimientos, pero si no se van a cumplir no sirven”, subrayó González Green.

Indicó que este paso se puede ejecutar aún sin presupuesto adicional, porque hay guías disponibles de forma gratuita en internet.

El estudio de MIDA se hizo a base de las respuestas que ejecutivos o dueños de 50 supermercados remitieron a los investigadores. De un total de 158 cuestionarios enviados en 2017, se recibieron 50 contestados, para una tasa de respuesta de 32%, un alza notable respecto a 2016, cuando respondió 23%.

González Green y Jiménez presentaron los hallazgos durante la Conferencia de la Industria de Alimentos del Colegio de CPA, parte de la oferta educativa de esta organización.


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