James  Mason y Judy Garland (semisquare-x3)
James Mason y Judy Garland.

La llegada de una versión nueva de “A Star Is Born”, producción de Warner Brothers que estrenó esta semana en Estados Unidos y llega a los cines locales el próximo jueves, no solo marca un debut fenomenal para Bradley Cooper como director y la transformación de Lady Gaga en estrella de cine.

La cuarta producción en llevar ese título reafirma una larga tradición de la industria del cine de plasmar en pantalla las altas y bajas de un romance imposible. Aproximadamente cada tres décadas después de la primera versión que estrenó en 1937, Hollywood no ha resistido volver a narrar la historia de una joven que sueña con llegar a la fama, fantasía que se cumple cuando su destino se entrelaza con una estrella masculina que trata de ahogar con alcohol sus tormentos y el precio de ser una estrella. 

Si tiene curiosidad de cuánto del núcleo dramático original de esta historia se ha preservado pese al tiempo y de la forma curiosa en que la dinámica del romance entre los protagonistas ha ido evolucionando, puede verlo en las tres versiones de “A Star is Born”, disponibles en “streaming”. 

Primera

La primera versión bajo la dirección de William Wellman se distingue por entregarse de lleno a las convenciones tradicionales de un melodrama de la época dorada de Hollywood, donde el personaje femenino estaba destinado a sufrir de mil formas. El primer afronte emocional que enfrenta Esther Blodgett (Janet Gaynor), una joven del área rural de Estados Unidos que vive obsesionada con todo lo que tiene que ver con el cine, es que la mayoría de su familia no tiene fe en que pueda realizar sueño de convertirse en una actriz famosa.

Sin embargo, con el apoyo financiero de su abuela y con la advertencia de que “por cada sueño que cumplas, se triplicarán las veces que se te rompe el corazón”, la protagonista se lanza a Los Angeles para que su fantasía se realice. Después de varias humillaciones menores, el destino de Esther cambia cuando Norman Maine (Fredric March), una estrella de cine que se siente atrapado por su fama y depende del alcohol para seguir trabajando, decide ayudarla a realizar su sueño. En un abrir y cerrar de ojos, Esther es transformada en Vicky Lester y se convierte en la estrella femenina más popular de la pantalla grande. Pero tal y como le había advertido su abuela, mientras mas éxitos alcanza Vicky, más se destruye la carrera de Norman, lo cual desemboca en un desenlace trágico.

De todas las versiones de esta historia, esta es la menos interesada está en explorar de una forma creíble la dinámica romántica entre los protagonistas. Pese a que Fredric March tiene la distinción de crear la versión mas carismática del arquetipo masculino de este melodrama, su alcoholismo es solo un trampolín para que el personaje femenino encuentre formas nuevas de sufrir. Con el romance en un plano secundario, el filme le da más espacio en pantalla a uno de los temas favoritos de Hollywood: las maquinaciones internas de la industria del cine. Esto le da un tono cínico y sardónico a la historia que es preservado de varias formas en las cintas subsiguientes. 

A solo una década de la primera entrega de los Óscar, una de las escenas más famosas de esta película sucede cuando Vicky acepta el galardón de Mejor Actriz. Esto resulta pertinente porque todas las versiones de la cinta han sido nominadas a este premio y todo apunta a que la versión de Cooper y Lady Gaga no será la excepción. En su primera apuesta, “A Star Is Born” recibió siete nominaciones al Óscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Guion. La película solo triunfó en esa última categoría y su cinematografía a color, algo novedoso en esa época, recibió un galardón técnico especial.

Segunda

A pesar de retener todos los puntos melodramáticos de la trama de la versión original, la segunda oferta tiene la distinción de ser la versión más larga de esta historia (casi tres horas). Esto se da en gran parte por la dirección de George Cukor que no pierde oportunidad para acojinar el melodrama entre Vicky Lester y Norman Maine con números musicales que resalten el talento extraordinario de Judy Garland. A esto se le suma varios cambios menores al guion.

En esta versión, el público no conoce a la familia de la protagonista. Cuando inicia la trama, Esther lleva años en Los Angeles intentando tener éxito como cantante; cambio que da el pie forzado para todos los números musicales de Garland, de los cuales el más famoso es su interpretación de “The Man that Got Away”.

La otra diferencia es que el alcoholismo de Norman Maine, interpretado por James Mason, es mucho más violento y crudo. No obstante, gran parte del hecho de que esta versión sea infinitamente superior a la original es que el guion crea el espacio para que sea creíble la razón por la cual la protagonista se enamora y decide casarse atado a tantos demonios.

Aunque Garland domina el filme entero, ambos actores hallan la humanidad detrás del arquetipo que interpretan, lo que logra que el impacto emocional del final de la trama sea más fuerte que el de la primera versión. Para esta apuesta, Garland y Mason fueron nominados en las categorías de Mejor Actriz y Mejor Actor y la producción recibió otras cuatros nominaciones al Óscar, pero no para Mejor Película. 

Tercera

La versión de Barbra Streisand y Kris Kristofferson bajo la dirección de Frank Pierson retiene la esencia de la relación romántica central, pero le da una transformación que también ha sido emulada en la apuesta de Bradley Cooper y Lady Gaga.

De la misma forma que la segunda versión es un vehículo para Judy Garland, esta producción existe para acentuar el maravilloso talento de Streisand como cantante y actriz. Para acomodar esto de una forma mas orgánica, y que evidentemente no sea un clon de la versión de Garland, elguion trasplanta la historia del amorío de una desconocida talentosa de Hollywood y una estrella alcohólica a la industria de la música. Kristofferson interpreta a John Norman Howard, una estrella de rock que no puede lidiar con el precio de la fama y el requerimiento de estar en una tarima todas las noches de su vida sin abusar de las drogas y el alcohol. Una noche que va en busca de un escape y de disfrutar de otra música que no sea la suya, Howard se topa con Esther Hoffman (Streisand) dominando por completo la tarima de una barra de mala muerte.

Uno de los cambios significativos de esta versión es que el personaje femenino no tiene como aspiración el llegar al estrellato. Esther está satisfecha ganándose la vida como cantante en anonimato. Aquí es el protagonista quien se siente inspirado por su talento y usa el poder darle una carrera a ella como intento para redimirse y resucitar su pasión por la música. De todas las versiones de este romance imposible, Streisand y Kristofferson tienen la oportunidad de interpretar la dinámica mas creíble.

Esther es consciente de todas las razones por la cual una relación con John sería destructiva, pero el desarrollo pausado de su relación le permite ver al ser humano detrás de sus aflicciones. También ayuda muchísimo que en esta ocasión el actor iguala el carisma de la actriz. De hecho, de todas las versiones de este personaje, la de Kristofferson es tan creíble que el viraje trágico de la última sección de la historia registra más como una manipulación del libreto.

Uno de los triunfos de la versión que estrena próximamente es que esto no sucede y el final trágico del personaje de Cooper se siente como algo inevitable.

Hasta el momento esta es la que menos nominaciones al Óscar ha recibido. Las cuatro que le fueron otorgadas no incluyeron las interpretaciones de los protagonistas, pero Streisand recibió una estatuilla cuando su éxito “Evergreen” ganó en la categoría de Mejor Canción Original. 


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