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Keanu Reeves. (Suministrada)

Los Ángeles, California - Keanu Reeves ha tenido muchos momentos geniales en pantalla dentro del género de ciencia ficción. Su nuevo filme “Replicas”, que estrena hoy en Puerto Rico, jamás podrá ser considerado como uno de ellos.

A pesar de tener una premisa central con mucho potencial, el guion del filme no solo la aplasta, sino que se convierte en un desastre ejemplar de todo lo que no se debe hacer en este género.

Como consecuencia, el filme es reducido a 100 minutos de actores como Reeves, John Ortiz, Alice Eve y Thomas Middleditch realizando mil malabares para darle credibilidad a la trama sin recibir ningún tipo de apoyo de la dirección de Jeffrey Nachmanoff.

Lo único bueno que se puede decir de esta película es lo bien que retrata Puerto Rico en pantalla y que la producción les haya dado taller a los técnicos del patio durante la filmación de la misma.

A diferencia de otras películas que se filman en la isla, la trama de “Replicas” identifica Arecibo como el lugar donde hay unas instalaciones científicas donde Will Foster (Reeves) desarrolla una tecnología que podría extender la vida del ser humano colocando sus memorias en un cuerpo artificial.

A pesar de no haber perfeccionado la tecnología, el protagonista se ve obligado a recurrir a ella cuando su familia entera muere en un accidente de carro. Destruido y desesperado, Will recluta a un colega (Middledicth) para que lo ayude a generar clones de su esposa (Eve) y sus hijos.

El problema principal del guion defectuoso de este filme es que se concentra por completo en la ciencia ficticia que permitiría que el protagonista desafíe las leyes de la naturaleza.

Mientras que la dirección parece estar enfocada exclusivamente en que todo lo tecnológico “se vea cool” y deslumbre, el libreto se enreda y ahoga en páginas de exposición que no tienen una pizca de veracidad. Es como si el escritor dudara de la inteligencia del público y de tener la habilidad de dar un brinco fantástico a otra realidad. Con esto, la producción desperdicia por completo todo lo que es humano y real del conflicto del protagonista.

No es difícil de entender porqué Keanu Reeves aceptaría un proyecto como este. Su personaje es colocado en una posición imposible que ata a cualquier persona que haya perdido a un ser querido. El problema es que el guion del filme catastróficamente ignora todos los matices humanos del conflicto central.

Durante el primer acto, la dinámica entre la familia antes de que suceda el accidente solo recibe como cinco minutos de tiempo. Ni el director ni el libreto se molestan en crear el espacio para ni siquiera sugerir el posible desbalance emocional y psicológico del personaje de Reeves.

Peor aún las réplicas y sus implicaciones no se usan ni para generar drama o suspenso genuino. Por más que el director se esfuerza en acentuar efectos especiales que generen entretenimiento básico, todo lo que está en pantalla constantemente acentúa que este es un filme que destruye todo lo que es interesante de su premisa y ni siquiera se esfuerza en sustituirlo con algo que funcione como entretenimiento genérico y superficial.


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