Un equipo multidisciplinario del Centro De Trauma de la Universidad de la Florida, en Gainesville, atiende a toda prisa a un paciente. (Suministrada / Guiliano De Portu / UF Health) (horizontal-x3)
Un equipo multidisciplinario del Centro De Trauma de la Universidad de la Florida, en Gainesville, atiende a toda prisa a un paciente. (Suministrada / Guiliano De Portu / UF Health)

Orlando, Florida - Un conductor despistado atropella a un transeúnte y lo deja inconsciente y gravemente herido debido a múltiples fracturas. Un ciudadano que ve la escena llama al 9-1-1 y reporta el accidente. En pocos minutos, llega una ambulancia.

Dentro del vehículo, paramédicos estabilizan rápidamente al herido. Lo colocan en una camilla, le ponen una cuellera y lo auscultan para tantear su situación. Tan pronto tienen un cuadro general, llaman al hospital más apropiado, no necesariamente el más cercano.

Es un centro de trauma debido a las heridas de la víctima. La llamada que hace el paramédico desde el lugar del accidente acciona en el hospital un protocolo que -a toda prisa- activa a un equipo de, al menos, 10 médicos entre los que hay un cirujano, un traumatólogo, un radiólogo, un ortopeda, un farmacéutico y terapistas, a los que se suman enfermeras y otros especialistas como neurólogos y cirujanos toráxicos, dependiendo de la gravedad.

Todos se preparan en espera del paciente. Se alinean a la expectativa.

Al narrar este caso hipotético, el doctor Matt Ryan, jefe de servicios de emergencias del Centro de Trauma del hospital Health Shands de la Universidad de Florida, en Gainesville, intentaba ilustrar lo que suele ocurrir con un paciente desde que sufre un accidente hasta que llega al centro de trauma de esa institución pública, que es nivel 1.

“Puede tardar en llegar entre dos minutos y 45 minutos, dependiendo de la distancia”, indicó el médico.

Un centro de trauma nivel 1 es el que ostenta la clasificación más alta que concede el Colegio Americano de Cirujanos (ACS, por sus siglas en inglés). Estas instalaciones brindan el más alto nivel de atención quirúrgica a pacientes con trauma, lo que supone un aumento en las posibilidades de supervivencia para alguien seriamente lesionado. Aparte de tener un equipo diverso de especialistas, también brinda atención a pacientes pediátricos.

Ese tiempo de traslado es similar aun cuando el paciente viaje a bordo de alguno de los cinco helicópteros que tiene el hospital, todos ubicados fuera de la instalación, pero en diversas regiones de la Florida central para poder despachar al que esté más cercano al paciente, explicó.

Una vez llega, inmediatamente comenzamos a atender al paciente, pues ya lo estábamos esperando. Y si pasara que no tuviéramos una habitación disponible de inmediato, cosa que puede pasar en ocasiones, le damos la atención médica. No se queda sin atención”, dijo Ed Jiménez, director ejecutivo de esa institución hospitalaria.

En Puerto Rico, un paciente puede tardar seis horas en ser transportado al Hospital de Trauma del Centro Médico en Río Piedras y, dependiendo de su gravedad, podría tener que esperar igual cantidad de horas o -en el peor caso- días, para ser atendido por un médico, reconoció Pablo Rodríguez, director médico de esta institución.

“La situación es diferente si se trata de un evento con muchos heridos,algo masivo”, reconoció Ryan. “Además, puede pasar que en un momento, haya muchos pacientes, no por un evento masivo, y uno nunca tiene la cantidad de médicos que tiene de pacientes. Ahí es que se hace el discernimiento en triage, que es donde se evalúa a los pacientes para determinar su estado y establecer el orden en que se le atenderá cuando hay muchos”, explicó.

“Pero la meta es no tener pacientes esperando”, reiteró Ryan.

El Centro de Trauma del hospital Health Shands opera 24 horas, atiende un promedio de 3,100 pacientes al año y siempre tiene disponible, al menos, 10 cirujanos de cuidado agudo para adultos y cuatro cirujanos pediátricos, aparte de enfermeras, técnicos, radiólogos, farmacéuticos, y hasta trabajadores sociales para manejar casos especiales.

El Hospital de Trauma del Centro Médico de Río Piedras atiende un promedio de 3,000 pacientes al año, tiene cinco cirujanos a tiempo completo, dos de los cuales están cerca de la edad de jubilarse. Tiene otros dos cirujanos a tiempo parcial.

La devastación que causó el huracán María y la grave situación de falta de recursos y equipo -que no es un secreto ni un problema nuevo- ha puesto en el tintero la vulnerabilidad de Puerto Rico en los servicios que requieren pacientes en estado crítico por situaciones traumáticas, como las que ocurren tras un fenómeno natural como un huracán o un terremoto.

No fue posible obtener datos sobre los presupuestos con los que operan los centros de trauma en Florida.

Según datos del Departamento de Salud de Florida, en 2015, operaban en ese estado 31 centros de trauma, incluidos nueve con la clasificación de nivel 1.

Médicos boricuas en Florida

Samuel Guzmán trabaja como emergenciólogo en Florida hace más de una década. Egresado de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y con prácticamente toda su familia residiendo en la isla, regresó al terruño aun cuando iba a recibir la mitad de lo que ganaba en Estados Unidos.

“Estuve dos años y medio, pero me di contra la pared al ver tantas limitaciones que hay en el área de trauma, y tuve que regresar” a Florida, narró el médico.

“En el Hospital de Trauma de Río Piedras, veía pacientes acostados en los pasillos por falta de camillas. Y, cuando trabajaba en Humacao y tenía que llamar a Trauma para que me recibieran un paciente, pasaban dos y tres horas y ni siquiera respondían el teléfono. No dan abasto. Se atiende al que está en peor estado. Es triste. Es frustrante”, declaró.

Guzmán confirmó lo que contaron los directivos del hospital de Gainesville: “Aquí, solo tengo que llamar a un hospital de trauma como el Orlando Regional Medical Center, hablo con el cirujano de turno y me aceptan al paciente inmediatamente si su caso es de trauma. Estamos hablando que, en menos de una hora, ya está en el hospital. Es una diferencia con Puerto Rico del cielo a la tierra”, puntualizó.

Mi familia vive en Puerto Rico. Si a mi mamá o a alguien de mi familia le pasa algo, me preocupa que no lo puedan atender. Preocupa que, en la isla, ni el teléfono puedan atender. Siento mucho enojo personal y a nivel profesional. Si pasa algo malo en ese hospital, aun con las limitaciones que tiene, se le juzga con las mismas reglas que a un hospital en EE.UU. que está totalmente equipado”, añadió.

Servicios más costosos

También es significativa la diferencia en el costo de los servicios médicos. En Estados Unidos, es un lujo enfermarse, y mucho más ser paciente de trauma.

 “En Puerto Rico, el deducible puede ser $300, pero acá puede ser de entre $5,000 y llegar a $8,000 si te hacen un CT Scan (tomografía computarizada). Imagínate, una vez mi esposa estuvo dos días y medio hospitalizada por una apendicitis, que no fue un trauma, y costó $34,000. El plan cubrió $31,000. Definitivamente, que en Puerto Rico es menos costoso”, destacó.

Arnaldo Vélez es un neurólogo puertorriqueño que labora en el Orlando Regional Medical Center y, en ocasiones, atiende pacientes de trauma. Conoce en carne propia la experiencia de atender pacientes tanto en Puerto Rico como en Florida.

“En Florida, siempre hay disponible una sala de operaciones de trauma y, en las noches, se abre una segunda. Tan pronto se activa el trauma alert, porque ya avisan que viene un paciente, todo el mundo se activa y se alista a esperar al paciente. En menos de cinco minutos, ya tiene un médico con él, y 10 minutos después todo el equipo está integrándose”, contó el galeno de la institución privada.

Vélez destacó la tarea de las ambulancias. En Florida este vehículo es la primera atención que recibe el paciente. A bordo hay un paramédico adiestrado para situaciones de emergencia con la preparación para hacer una evaluación general inicial muy importante para el hospital al que posteriormente será llevado el paciente.

En Florida, la mayoría de las ambulancias son manejadas por los condados, indicó.

De origen italiano, el médico emergenciólogo Giuliano De Portu vivió muchos años en Puerto Rico, donde combinó sus estudios de Medicina con el fotoperiodismo. Continúa apegado al mundo de las imágenes, pero como especialista en ultrasonido.

“El éxito del cuidado de un paciente de trauma comienza con la atención prehospitalaria que brinda el paramédico que está en una ambulancia allá en el campo atendiendo una emergencia. Es quien nos comunica el estado del paciente y ese aviso nos llega en un mensaje de texto a los teléfonos que acá cargamos cada uno de los médicos. Ese trauma alert nos ayuda a prepararnos”, narró el médico de la Universidad de Florida, en Gainesville.

“Lo que hace serio nuestro trabajo no es el edificio. Es la gente, y los médicos de Puerto Rico que trabajan en el Hospital de Trauma del Centro Médico son fabulosos. Llevan muchos años dando el 100% por los pacientes y su calidad profesional es excelente. Lo que pasa es que tienen unas limitaciones y el médico muchas veces tiene que hacer muchas tareas”, dijo De Portu, quien lleva ocho años ejerciendo en este estado, pero estudió e hizo parte de su residencia en Puerto Rico.

Contó que, estando en la isla, en ocasiones tuvo que correr a buscar sangre para una transfusión, le tocaba tomar notas para el récord de un paciente, empujar la camilla de un enfermo y hasta llevar a un convaleciente a sacarse un CT Scan.

“No es que no podamos hacer esas cosas porque seamos médicos, es que es tiempo que pudiste haber dedicado a salvar una vida o curar a alguien. Acá, en Florida, el equipo es más amplio y puedes tener un enfermero que solo se dedica a tomar notas, hay alguien que se dedica a buscar la sangre, hay una mejor coordinación”, subrayó.


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