Realizan cambios que incomodan en el torneo cubano

La Habana, Cuba - La segunda fase de la temporada beisbolera en Cuba arranca hoy con un todos contra todos entre los seis equipos que, después de sumar a sus filas a cinco jugadores de las diez novenas eliminadas, comenzarán la lucha por un trono que quedó vacante con la temprana y sorpresiva eliminación de los Alazanes de Granma, monarcas en las pasadas dos ediciones.

Los Tigres de Ciego de Ávila (28-17), los Cachorros de Holguín (28-17), los Azucareros de Villa Clara (27-18) y los Leñadores de Las Tunas (27-18) –con ese orden en la clasificación- aseguraron su avance directo a la postemporada gracias a su desempeño en el calendario regular.

Mientras, los Industriales de La Habana (26-19), elenco capitalino que desata amores y odios a lo largo de toda la isla, logró incluirse entre los sobrevivientes, gracias a un espectacular triunfo sobre los Huracanes de Mayabeque en una serie de comodines que le dio el pase a la segunda fase. Por esa misma vía regresaron a la élite cubana los Gallos de Sancti Spíritus (25-20), para completar los seis equipos agraciados.

Sólo dos de las novenas que estuvieron en esta fase la pasada temporada repiten este año. Tan cambiada quedó la configuración de este año, que sólo Las Tunas e Industriales repiten la experiencia, mientras equipos como Matanzas y Pinar del Río, con nóminas notablemente superiores a la de algunos de los sobrevivientes, quedaron fuera de combate.

En el lado opuesto quedaron combinados como el villaclareño, que tuvo una temporada terrible el año pasado y que ahora encabezó los departamentos de pitcheo y defensa; o la holguinera, que a pesar de un incierto comienzo de campaña, logró enderezar el rumbo, y no cerró como líder porque perdió su serie particular ante los tigres avileños.

La primera fase constó de 45 juegos que pasaron a la historia como uno de los tramos más reñidos bajo la estructura que ha predominado en las últimas seis ediciones, pues los cuatro clasificados directos, así como los equipos que tuvieron que pelear por los dos “comodines”, se definieron con la celebración de los partidos aplazados por lluvia, cosa que no fue necesaria en otros torneos.

Esta temporada se estrena una novedad que ha causado mucha polémica entre los fanáticos, ya que los equipos que siguen en lucha por la corona “arrastran” de la primera fase la marca registrada en la primera fase entre los seis clasificados. O sea, que el récord de la primera fase se modifica y sólo se tienen en cuenta los resultados entre los clasificados. Esa medida, por ejemplo, sacó de golpe a Ciego de Ávila de la cima de clasificación y envió a los holguineros hasta el sexto puesto.

La nueva tabla de posiciones presenta al vigente subcampeón, Las Tunas, en el tope con marca de 10-5, seguido de Villa Clara (9-6), Ciego de Ávila (8-7), Sancti Spiritus (7-8), Industriales (7-8) y Holguín (4-11).

En ese escenario, los tres últimos equipos tendrán que jugar de forma impecable para acceder a las semifinales, lo cual no ha hecho gracia a los fanáticos, que gustaban del borrón y cuenta nueva en la segunda fase.

“Hemos pasado por muchas estructuras y pienso que el que busca encuentra. Tiene que llegar el momento en que encontremos una estructura que se ajuste a lo que queremos todos los aficionados, que es que la pelota cubana crezca”, comentó a El Nuevo Día el jubilado Rafael Frandín, uno de los tantos que día a día animan “La Esquina Caliente” del Parque Central habanero, donde los aficionados se reúnen espontáneamente para discutir del béisbol, el deporte nacional. 

Y, como casi todos los reunidos en la emblemática peña deportiva, expresó su desacuerdo con la nueva estructura del torneo. “Es un invento que no va funcionar”, aseguró. 

Leandris Vera, de 40 años y residente en la Isla de la Juventud, llamó a las autoridades del béisbol cubano a escuchar las opiniones de los aficionados antes de tomar decisiones de ese tipo. “Tiene que haber un debate y no sólo llegar a una estructura desde la Comisión Nacional. El pueblo conoce de béisbol, ha visto a todas las generaciones, y necesita que se le escuche”, afirmó.

A su lado, Yodenis Castillo, quien también nació en la Isla de la Juventud, pero sigue a los Industriales desde que comenzó a ver béisbol a los ocho años, señala que sigue el béisbol cubano fervientemente, a pesar del nuevo formato y del bajón de calidad registrado hace varios años. 

“No es un secreto que la pelota cubana ha bajado su nivel, que está mala, pero es lo que tenemos y vamos a avanzar con eso. Sea mala o sea buena, a mí me gusta la pelota ”, manifestó.

Desde su punto de vista, la rivalidad en la primera parte del torneo ha llamado la atención de los fanáticos, a pesar de que no está relacionada con una mejoría en la calidad. “Es porque la liga está pareja. Tenemos muchos peloteros fuera del país y ya se están yendo las figuras desde los escolares, no llagan a la Serie Nacional. ¿Cómo va a haber calidad si se la están llevando?”, argumentó.

No existen cifras oficiales, pero se estima que sobre 300 jugadores han abandonado Cuba en el último lustro buscando una oportunidad de llegar a las Grandes Ligas. Los casos de Víctor Víctor Mesa y su hermano Víctor Mesa Jr., que firmaron contratos con los Marlins de Miami esta semana, son la más reciente muestra del desangramiento que experimenta la pelota cubana, aquejada por el bloqueo o embargo económico de Estados Unidos y por políticas internas que impiden que los jugadores antillanos firmen contratos de manera normal para ser profesionales en suelo estadounidense.

Para frenar el desangramiento, las autoridades cubanas lograron acuerdos de colaboración con la Liga Profesional de Japón, así como otras ligas de verano en la zona, de modo que los jugadores reciban paga como profesionales, sin tener que abandonar Cuba y renunciar a jugar en la Serie Nacional o representar el llamado “Equipo Cuba”.

Los peloteros que juegan en Japón, tienen la opción de no jugar en el torneo nacional, para evitar agotamiento, dada la longitud del campeonato japonés, lo que choca con los intereses de los organizadores de la Serie.

En aras de concentrar la calidad del talento que se ha quedado en casa, las autoridades del béisbol cubano recurrieron hace unos años a la segmentación del torneo y al reforzamiento de los equipos clasificados, algo que encontró cierta resistencia de los aficionados en sus inicios, pero que ya es visto como algo normal. 

“Los refuerzos son muy necesarios. No es lo mismo 16 equipos que 6, hay más calidad, más concentración de fuerza”, sostuvo Frandín. 

Pero esta vez, la fórmula de los refuerzos causó polémica, pues los organizadores del torneo decidieron incluir en el sorteo a los seis jugadores contratados por equipos de la Liga Profesional de Japón, sin contar con la opinión de los implicados. El rechazo de Alfredo Despaigne, el pelotero más encumbrado en Japón y cuarto bate del Equipo Nacional, a incorporarse por motivos de cansancio físico y mental a la Serie Nacional, incendió el panorama beisbolero, sobre todo entre los fanáticos más acérrimos.

“De todo esto, lo único que no me gusta es que cuando vengan los peloteros que están en Japón, saquen a uno de los seleccionados. El que viene de Japón hasta llega sin deseos de jugar, porque llaga cansado, lo que quiere es disfrutar con la familia. Prácticamente estos jugadores no descansan, porque la pelota en Japón es más larga que la cubana. Si él dice que viene cansado, que viene con un agotamiento físico y mental, ya el viene a Cuba a relajarse, a compartir con la familia y los amigos. No se le debe imponer que juegue la Serie Nacional sin una motivación”, valoró Frandín.

La agenda de hoy presenta partidos entre Industriales y Villa Clara, Las Tunas y Ciego de Ávila, y Sancti Spiritus-Holguín, jornada que dará el disparo de salida al experimento de formato que tanto ha dado de qué hablar, y a la búsqueda de un nuevo campeón nacional y al representante de Cuba en la próxima Serie del Caribe en febrero de 2019.


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