la administración de Donald Trump utilizó el escándalo para casi cerrar las operaciones de la Embajada en La Habana y enfriar severamente las relaciones bilaterales. (semisquare-x3)
La administración de Donald Trump utilizó el escándalo para casi cerrar las operaciones de la Embajada en La Habana y enfriar severamente las relaciones bilaterales. (EFE)

La Habana - El sonido que presuntamente enfermó a 25 diplomáticos estadounidenses en La Habana pudo provenir de un grillo nativo del Caribe, el cual emite en alta frecuencia y sería, si posteriores análisis lo confirman, el responsable de que se haya desatado una intensa crisis diplomática entre Cuba y Estados Unidos, tras un histórico periodo de acercamiento.

Parece una broma, pero no lo es, y por más absurdo que suene, evidencia científica sustenta la teoría.

Científicos de la Universidad de Berkeley en California hicieron público un estudio en el cual aseguran que el ruido al cual se le atribuyen diversos efectos neurológicos en personal estadounidense destacado en Cuba pudo haber venido de una especie de grillo de cola corta que abunda en la isla.

Los académicos Alexander L. Stubbs y Fernando Montealegre, del Departamento de Biología y del Museo de Vertebrados de la Universidad de Berkeley, aseguran que si el sonido que escucharon los diplomáticos estadounidenses en una grabación que hizo pública la agencia The Associated Press (AP) es el correcto, se trata entonces del grillo de cola corta Anurogryllus celerinictus.

Según los estudiosos, “el canto del grillo de cola corta del Caribe coincide al detalle con la grabación de la AP”, medio que la obtuvo por fuentes diplomáticas que aseguraron que los perjudicados validaron que ése fue el sonido que escucharon antes de sentir efectos como náuseas, soñolencia, vértigo y problemas cognositivos, entre otros síntomas.

“Este hecho provee sólida evidencia de que el eco del canto del grillo, más que un ataque sónico u otro aparato tecnológico, es el responsable del sonido que se escucha en la grabación. Debido a que los casos de problemas de salud reportados por el personal en la Embajada están fuera del alcance de este estudio, nuestros hallazgos enfatizan la necesidad de conducir investigación más rigurosa sobre estos malestares, incluyendo potenciales efectos psicogenéticos, así como posibles explicaciones fisiológicas”, sostiene el estudio.

“Contamos con seis líneas de evidencia que señalan que el sonido grabado por el personal diplomático en Cuba corresponde con el canto de un grillo en específico con su correspondiente eco”, manifiesta.

“Las línea de evidencia sostiene la conclusión de que el sonido grabado por el personal de Estados Unidos en Cuba es de origen biológico y no constituye un ataque sónico. El hecho de que el sonido en la grabación fue producido por un grillo tampoco descarta la teoría de que el personal de la Embajada fuera víctima de otro tipo de ataque”, agrega el documento.

En concreto, lo que los científicos probaron es que, si la grabación que le filtraron a la AP es correcta y contiene lo que los diplomáticos enfermos escucharon,pues ellos se enfermaron con el canto de un grillo. Por el otro lado, el estudio pudiera poner en tela de juicio el contenido u origen de la grabación, lo cual desataría muchos cuestionamientos sobre su origen o veracidad.

La investigación no entra en el campo de los síntomas que sintieron los diplomáticos ni descarta que, en efecto, alguna forma de ataque haya ocurrido. Lo que sí valida es que si ese sonido dado a conocer públicamente enfermó a esos 25 estadounidenses – así como otro grupo de canadienses-, pues no hubo uso de arma alguna y se trató de un efecto de la naturaleza, una teoría que el gobierno cubano ha esgrimido en su defensa y que los académicos de Berkeley validan en cierto nivel.

Esta investigación se une a otras que han buscado las causas de estos supuestos ataques sónicos. Una de ellas asegura que algún aparato de microondas pudo causar los daños a la salud de los diplomáticos.

Lo cierto es que hasta ahora no se sabe a ciencia cierta qué pasó, a pesar de que los daños en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido enormes, pues la administración de Donald Trump utilizó el escándalo para casi cerrar las operaciones de la Embajada en La Habana y enfriar severamente las relaciones bilaterales.

¿Grillos o microhondas? Esa parece ser la pregunta sin respuesta a un incidente que ha dejado más de tres decenas de enfermos, pero todavía no se sabe con precisión de dónde surgieron los daños.   


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