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La Luna se ha convertido en un objetivo primordial de la incesante carrera espacial a nivel mundial. (NASA)

Tal y como se preveía, a tan solo unos días del comienzo del 2018, la carrera por la conquista del espacio comenzó, por lo que muchos programas espaciales de diferentes países iniciaron con los preparativos para emprender esta férrea competencia. 

Tocó el turno de China, quien a través de su misión denominada Chang’e, buscará estudiar primordialmente los efectos de la gravedad lunar en insectos y plantas, así como parte de la geología local en el lugar más alejado de la Luna con respecto a la luz del Sol.

Este programa espacial consiste en enviar un par de orbitadores para el próximo mes de junio y un módulo de aterrizaje para diciembre, que incluirá un contenedor con plantas y animales.

Gracias a esta misión, la agencia espacial china buscará recopilar datos y registros que funcionen para establecer métodos y bases científicas ecológicas, tanto en la Luna como en otros planetas del Sistema Solar.

"El contenedor enviará patatas, semillas de arabidopsis y huevos de gusano de seda a la superficie de la Luna. Los gusanos pueden producir dióxido de carbono, mientras que las papas y las semillas emiten oxígeno a través de la fotosíntesis. Juntos pueden establecer un ecosistema simple en la Luna", explicó Zhang Yuanxun, el diseñador en jefe al portal Science Alert.

Además de establecer un sistema completamente innovador que relacionará a la Luna con plantas y animales, significará una misión que representa una exploración de una región absolutamente desconocida por el hombre, ubicada en la Cuenca del Polo Sur-Aitken.

Esta región, localizada en el hemisferio sur de  nuestro satélite, tiene unas 155 millas de diámetro y 8 millas de profundidad, que representa la cuenca más grande de la Luna y una de las más grandes del Sistema Solar.

Gracias a los estudios que nuestro satélite recibe día a día, se ha podido descubrir que esta región contiene grandes cantidades de hielo de agua formados por los diferentes impactos de meteoros y asteroides sobre aquella superficie. Sin luz solar directa, el hielo de agua en estos cráteres no ha estado sujeto a la sublimación ni a la disociación química.

De acuerdo a diferentes estudios realizados por la Estación Espacial Internacional (ISS), se sabe que si hay una exposición prolongada a la microgravedad pueden existir efectos sobre la salud de manera negativa, de ahí que el estudio de plantas y animales sobre la superficie lunar podrá revelar datos positivos sobre estos síntomas a largo plazo.


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